Recuerdo perfectamente ese día, era el seis de mayo del 2009 a las 22:32 de un miércoles frío y oscuro. Fue la vez que más sufrí delante de la tele viendo un partido de balompié. Era la semifinal de una de las competiciones más respetadas de todo el mundo. Jugaba el Braça contra el Chealse, e íbamos perdiendo 1-0, pero con marcar el gol del empate nos servía para pasar a la gran final. Y faltando un minuto para el final la pelota se va al fondo de la red y gol. Fuero los diez segundos más inesperados de mi vida, y a la vez los más alegres pero ni el frío me paró los gritos. Y a partir de ese día es cuando comencé a creer en los milagros.

Todo el mundo odia los lunes,es la vuelta al trabajo, a las clases, a la rutina de cada día, y sobre todo el primer día de la semana.Y por lo contrario, todo el mundo quiere a los viernes, se acaba la semana, descansas durante dos días, desconectas de la rutina diaria. ¿Pero qué sería de los viernes si no hubiera lunes?
Orellana estaba a punto de emprenders su viaje hacia el nuevo continente "América". Orellana iba a marchar el 15 de agosto de 1502, su tripulación estaba formada por seis soldados y él. El dia 15 se marcharon. El viaje era largo y duro, se iban a la nueva Centroamérica, donde estaba el imperio maya. Cuando llegaron, al cabo de dos días de expedición, encontraron unas cuevas. Se adentraron y el final de la cueva ¡estaba llena de oro! Lo cogieron todo y se marcharon, pero cuando salieron de la cueva había veinte soldados mayas apuntándolos con sus lanzas, y los secuestraron, pero antes los mayas dejaron el oro donde estaba. A los soldados y a Orellana los mataron y los enterraron en una cueva, que nadie encontró. En el 1981 se planteó una expedición para encontrar la tumba de Orellana y sus soldados, y después de descifrar enigmas y pictogramas llegaron a una cueva de Perú donde encontraron los cuerpos y alrederor un montón de oro y tesoros.


-Wendy permíteme ser tu amigo, quiero ser el guardián de tus sueños, juntos podemos romper con todo y con todos, correr juntos bajo el sol, y nunca volver. ¿Vas a caminar conmigo por el alambre? Solo soy un simple y sencillo hombre que muere por ti. Intento averiguar cómo se siente, quiero saber si el amor es real…

Ir más allá de los palacios más lejanos y pasar por el boulevard. Tomarnos dos copas, comernos a besos e irnos lejos de calles que trascurren atascadas por borrachos que toman para olvidar sus penas. Quiero vivir contigo separados de la tristeza, yo te quiero con toda mi alma. Algún día, no sé cuándo, vamos a llegar a ese lugar en el que realmente queramos ir, pero hasta entonces,Wendy, solo soy un vagabundo lleno de esperanza que vive para cumplir este sueño. Y cuando lo cumpla, y todo haya llegado a su fin, donde sea un viejo acabado y no pueda hacerte más feliz, mi función en esta vida se habrá terminado.
-¿Podré pedirte mi último favor?
-¿Me dejarás morir a tu orilla, por un último beso eterno?

-Buenas tardes.
-Muy buenas.
-¿Tu nombre?
-Luz.
-Espera, ¡que aún ni siquiera ha llegado el cámara!

Normalmente lo describían como algo final, algo con lo que verdaderamente se podía acabar una etapa dura, mala y desagradable.
Es más que eso:
Una cultura, un símbolo, una ideología, una forma de vivir...

ES LA FELICIDAD
.

-¡Mira pequeñín! ¿te gusta mi tatuaje nuevo?
-¡Hala!¡Qué bonito! ¿Dura muchos días?
-Sí, es para siempre.
-¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaibaaaaaaa!

Después de darle vueltas a aquello un par de minutos, el pequeño pregunta:

-¿Estos salen en las bolsas de patatas?

Maldito el momento en que me acerqué a ella... Es más que un vicio, por mucho que lo intento no puedo deshacerme. Cada vez es más y más grande... y hay veces que hasta lo que siento por ella se pierde por sus dulces sonidos. Casi llega a se un amor platónico, casi...
Solo hace falta que sea verdaderamente verdadero.

9 meses de espera, 9 meses de emoción, ¿será niño o será niña? Está a punto de dar a luz, todos estamos reunidos. Después de muchas horas esperando, llegó el gran momento. ¡Era un niño!
Estoy contenta, hace sol, hay muchas flores, oigo los pájaros… ¿Qué pasa? ¡Ah! Es primavera.

¿Qué es eso de la bulimia? No lo sabía hasta que la tuve. Hace ya unos meses que mis padres me encontraban rara… Hasta yo me encontraba rara. Estaba harta de que mis amigas pudiesen ir a la playa y yo no. Bueno no podía, no, no quería, que es diferente. Aunque mis amigas me dijesen que no estaba gorda, yo no me lo creía. Es que lo que yo veía cada vez que me miraba al espejo era, buf…, no se puede explicar, te deprimía totalmente. Siempre, después de las comidas que me hacía mi madre, acostumbraba a ir al lavabo para echarlo todo, después me sentía culpable pero no podía evitarlo.

Ella: Llevábamos toda la noche de fiesta, hablando de nuestra vida, riéndonos… La verdad es que lo echaba de menos…
Él: Estuvimos toda la noche de cachondeo, además tenía unos melones…, puff, no la recordaba así.
Ella: Cuando me cogió la mano de esa manera el corazón me empezó a latir muy rápido.
Él: Cuando le cogí la mano me puse tontísimo, ¿cuánto tiempo más tenia que esperar para lanzarme?
Ella: Lo que me extrañó fueron esas terribles ganas de besarle.
Él: Lo que me extrañó fue que no viniera el cubata que había pedido hacia ya un cuarto de hora…
Ella: Solo existíamos él y yo, el mundo se había parado.
Él: Ya me estaba mosqueando por el dichoso cubatita… ¿dónde estaría el camarero?
Ella: Por fin sus labios rozaron los míos…, ¡fue preciosísimo!
Él: Bueno, me olvidé del cubata y me centré en el beso.
Ella: Le dije que si quería venirse a mi casa a tomar la última, bueno, la ultima, y lo que surgiera.
Él: Me dijo que si quería ir a su casa a tomar la última. Ya está, la tenía lamiendo de mi mano, bueno de mi mano o de mi (piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip).
Ella: Pensé en la ropa interior que tenía puesta. Si era aceptable.
Él: Espero que no se fije mucho en el agujero de los calzoncillos.
DESPUÉS DE LLEGAR A CASA Y DE...
Ella: Me quedé abrazándole… Fue todo tan romántico.
Él: Intentaba aguantarme despierto para no quedar mal del todo, puf… ¡menudo polvazo!

Poco se lo pensaron; para ellas fue un signo de rebeldía, una muestra de su amistad. Una simple pintada entre la ingle y el ombligo, pero para ellas, esas dos letras, lo significaban todo: amistad, valentía, confianza…y un pacto hicieron: ese “tatoo” con rotulador permanente negro, permanecería ahí, hasta el fin de su amistad.

Nunca se me olvidará. Aquel día en el que le conocí, fue tan especial, nunca una mirada me había transmitido tanta seguridad, tanta confianza, tanto amor… Lo tuve que esperar y, al final, llegó… Lo peor fue cuando se tuvo que ir, porque ya había vivido lo suficiente, y ya no aguantaba más…, pero aunque ya no le vea, ni le toque, siempre seguiré escuchando sus ladridos…

Poco lo tuvo que pensar Julia cuando Don Antonio le dijo que firmara el papel de defunción de su marido Julián.

Julia lo firmó desconsolada, le devolvió el bolígrafo y soltó un adiós poco alegre.

Pero al cruzar la puerta del despacho de la compañía del seguro, sacó el móvil y pretendió hacer una rellamada a un número que estaba guardado como “Cari”.

-Hola, ya está todo hecho, mañana me ingresarán el dinero en la cuenta, y sólo nos quedará llamar a Javi para que te dé el pasaporte falso. Luego nos vemos, un beso, amor.

Julia salió de edificio y se metió en el coche. De repente salió Raquel, la recepcionista, que chilló desesperada su nombre. Julia salió del coche pensando que se había dejado la cartera, el pintalabios…, algo típico en mujeres tan presumidas como Julia, pero Raquel le dijo que Don Antonio quería verla. Julia entró de nuevo en su despacho. Don Antonio la sorprendió con una frase que dejó a Julia pálida:

- De acuerdo, cariño, pero, antes de hacer tal estafa, asegúrarte que llamas al número adecuado.

Cada viernes, mirando la luna, recuerdo aquella noche de verano en la que nos reíamos de los amigos que se enamoraban. Ahora mismo, otros dos amigos deben de estar riéndose de nosotros.

Un escalofrío recorriendo mi cuerpo. La luces del local cegando mis ojos. Mi corazón al ritmo de la música. Cuanto más rápido iba la música, mi corazón más rápido latía.
Lo malo vino cuando la música paró, igual que mi corazón.

Iba paseando tranquilo por la playa. El verano ya había terminado.
Mientras paseaba aún podía notar la presencia de aquellos últimos bañistas jubilados, de los últimos pequeños que correteaban por la orilla intentando huir del "¡Venga chicos, nos vamos!" de sus padres, de aquellos chicos solterones que no hacían más que ponerse aceite protector solar para darle brillo a sus músculos y de aquellas chicas que, provocando, paseaban por delante de ellos.
Aquella sensación de placer poco usual al ver a aquella persona que caminaba por el dibujo de fondo de la pantalla... me hicieron ver que estaba viendo una escena buenísima de cine en la playa, y que el actor que la protagonizaba me tenía loca.

Mi amor por ti nunca acabó, estperaba todas las noches una llamada tuya, pero ni me llamabas ni me mirabas cuando pasaba por tu lado. Estaba pensando en intentar quererte, pero lo único que puedo hacer es seguir amándote, pero sin tenerte .

No me lo podía creer, después de tanto tiempo por fin mi sueño se haría realidad. Ella me estaba esperando a mí, solo a mí.
Me desperté pronto, muy pronto. Estaba nervioso por verla, por poder tocarla suavemente, por acariciarla.
Me duché, desayuné y me peiné. Quería causarle buena impresión... Justo al salir de mi casa tuve que volver a entrar. Me había olvidado mi desodorante Axe!
Retomé el camino, nervioso pero intentando que no se me notaran los nervios. Al llegar al final de la plaza, me pareció verla... Dios, qué preciosidad. Miles de preguntas me vinieron a la cabeza ¿será tal y como lo había soñado?, ¿nos adaptaremos pronto...?
De golpe, una voz grave me dijo: “Hombre, Mark, le estábamos esperando”
Era el vendedor de motos. Mi moto, por fin, había llegado.

Oh,era un pitbull precioso. Se levantó como cada día, contento, moviendo la cola y con gran apetito.
Después fue en busca del diario. Abrió la puerta y, todo convencido, empezó a correr y correr. De repente, se paró, estaba cansado pero no se equivocó, llegó hasta el tercer pasillo, giró a mano derecha por la calle de la letra E como si realmente supiera leer. Se inclinó, dejó el diario en el suelo y se quedó tranquilo.
Enrique Ez había muerto hacía un mes pero su amigo, fiel, le seguía trayendo, como siempre, su diario.

Hoy iban a celebrar su tercer aniversario de novios. Él, atento como siempre, lo había preparado todo, una cena romàntica en la que no faltaría nada: la música de su primer baile juntos, unas velas encima de la mesa y una bonita rosa roja.
De repentó, sonó el móvil. Él, nervioso, lo cogió:
- ¿Qué pasa cariño?
Ella contestó:
- Nada, cielo, que se me ha complicado el trabajo y llegaré más tarde.
Él, comprensivo, le contestó que no pasaba nada, que también aprovecharía para terminar cosas que tenía pendientes y que ya se verían más tarde.
Pero luego pensó: “Vale ya de tanto trabajar, me iré igualmente pronto para poder preparar la cena con más tiempo..."
Se fue a su casa, abrió la puerta, se oía música romàntica y olía a velas encendidas... De repente, abrió la puerta de su habitación y... se encontró a su novia con un viejo amigo.
Ella salió corriendo: “Espera, cielo, esto tienen una explicación...”
Él contestó: “Perdone, debo haberme confundido, si algún día encuentra a la que fue mi novia déle, de mi parte, esta rosa”.

Preparados, listos, ¡ya! Solo pienso en llegar, concentrar todas mis fuerzas para conseguir cruzar esa cinta roja en la que pone escrita en letras blancas: ‘META’. Más rápido, no veo lo que me rodea, solo esa dichosa cinta y el corredor que está a mi lado, a punto de pasarme. No sé cómo, desperté en el suelo a medio metro de la meta y allí estaban todos los corredores, que habían dejado de pensar en la carrera solo para ayudarme. Ese fue mi mejor trofeo.

Busco entre los árboles y no lo encuentro, entre los matorrales, quizás… No, tampoco, ¿dónde se habrá metido?, tal vez cerca del lago… Pues no, no hay manera de encontrarlo. Ya llevo una hora buscándolo y, preocupada, vuelvo a la vieja casa. Le cuento a mamá lo sucedido y se va a buscarlo conmigo. No está, vamos al jardín de la vieja casa. Nos quedamos paralizadas, no nos pudimos ni mover, no comprendíamos cómo había podido llegar hasta tan alto. Allí estaba nuestro perrito, subido a una rama de uno de los árboles del jardín.

Voy a demostrar con un ejemplo la complejidad de las personas, para ello voy a cambiar dos pequeñas cosas simples e insignificantes del mundo que nos rodea:

Ejemplo: en vez de comer en un plato y beber en un vaso, comemos en un vaso y bebemos en el plato.

Resultado 1
Lo aplicamos desde el principio de los tiempos: todo el mundo come, bebe, crece, se nutre y se desarrolla exactamente igual. Este hábito se hace de manera normal y lo que se haría extraño es comer en un plato y beber en un vaso.

Resultado 2
Lo aplicamos a la vida actual. Mueren centenares de personas desnutridas y deshidratadas simplemente porque no se adaptan a la nueva manera de comer y beber. Las únicas personas que se salvan son los niños que ya desde muy pequeños se acostumbran a comer y beber de esta manera.

Por eso, los cambios no deben ser repentinos, sino que se tienen que implantar entre las personas jóvenes para que se acostumbren a ellos y para que sus hijos sigan los mismos pasos. En el resultado 2 la humanidad tardaría 100 años en acostumbrarse, y aun así habría gente que comería todavía de la manera tradicional.

Era un tipo extraño, lo admito, señoría, pero la verdad es que, públicamente hablando, pasarme 20 años en un manicomio no me ayudó. Ustedes creen que estaba loco, pero ¿quien está más loco?, ¿quien realmente admite estar loco, o el que cree que la gente que le hizo enloquecer es la re realmente está loca?
Piénsenlo, señores y señoras, porque quizá en realidad aquí soy yo el único cuerdo…

[Página cuarta del libro de anotaciones de Adolf Landcaster del manicomio federal de Nevada, artículo tercero.
Causas de la muerte:
Locura precoz y alucinaciones.
(Clara tendencia a hablar en sueños)]

Sucedió justo un día antes de la noche de Halloween, mi amigo Robert se quería disfrazar de muerto viviente y para ello se compró unas de esas lentillas que son completamente blancas, con un pequeño punto para poder ver. En la óptica, como él no había sabido ponerse las lentillas se las pusieron, pero esa misma tarde le pregunté:
-Oye Robert, ¿te sabes poner las lentillas?
-Hmmmm...no.
-¿Pero te las sabrás quitar por lo menos, no?
-Pues, tampoco.
-Entonces, si no te las sabes ni poner ni quitar, ¿qué harás hasta mañana?
-...Dormiré con ellas.

Y así fue, que durmió con ellas, claro que por la mañana cuando su madre fue a despertarle se llevó el peor susto de todos al ver a su hijo con ojos blancos e hinchados de las lentillas y no poder dormir por su culpa.

Él sería perfecto para mí. Guapo, muy listo, maduro, educado, sensible, cariñoso, hace lo que puede para que seas feliz, está a tu lado cuando más lo necesitas…
El problema es que te da todo, solo a cambio de un “te quiero, papá”.

-Salta, ahora la voltereta, esquiva, posición de ataque, visualiza al adversario, pon la mano en el bolsillo, saca el arma y dispara– me decía a mí misma.
Pero no sirvió a nada, me equivoqué de bolsillo.

Era el día de mi cumpleaños. Yo estaba ansiosa por ver todos mis regalos. El de mis padres, el de mi hermano, el de mis tíos, primos…
Todo el mundo me felicitaba, me cantaba el cumpleaños feliz, pero no me daban ni un solo regalo. Era extraño porque nunca me había pasado.
Esa misma noche mis padres me llevaron a cenar a un restaurante muy grande, bonito y conocido de Cambris, como regalo de cumpleaños. Estaba bien, pero yo quería regalos más de mi gusto. Lo que no sabia yo es que después de comer, allí, en una sala de esa gran restaurante, estarían mis amigas, tíos, primos esperándome con todos los regalos.

En la noche de Navidad mamá nos decía que nos teníamos que ir a dormir pronto si queríamos que papá Noel viniera. Eran las 9:30, mi hermano y yo no teníamos sueño pero si al día siguiente queríamos despertarnos y ver regalos teníamos que hacer caso.
Escuché unos ruidos muy extraños. Me desperté, miré el reloj, eran tan solo las 5:30 de la mañana. Me levanté y se me ocurrió abrir la puerta, bajé y…. no os podéis creer lo que vi, vi a mi padre y a mi madre poniendo los regalos de Navidad.
Yo me preguntaba: ¿por qué ellos y no Papa Noel? ¿Todo lo de Papa Noel y Reyes era una farsa?

El otro día, fui a visitar la torre de Notrê Dame. El chico que repartía los billetes para entrar nos contó la leyenda de la torre, en la que decía que hay alguien que se dedica a tocar las campanas. También nos contó que esta persona tiene una joroba muy grande y le apodan el Jorobado de Notrê Dame. Después de escuchar la historia subimos a la torre, una vez arriba pude ver a lo lejos, saltando entre gárgola y gárgola, a una persona. Iba acercándose y me fijé en su espalda, lo primero que pensé fue: de pequeño sí que debía llevar libros en su mochila...

Un día llega una amiga a donde yo vivo... A mí me hacía mucha ilusión, pero la ilusión se interrumpió cuando él apareció.
Porque ahora, ¿por otra persona pasa esto? Es una pregunta muy sencilla, pero de momento no tengo respuesta. Pienso que yo fui para ser tu amiga no tu enemiga, en ningún momento llegué a pensar eso, creo hasta ahora te lo he dado todo, ¿y así me lo pagas ahora?
Me hacía todas esas preguntas porque ella era lo más importante para mí, era mi mejor amiga, y como mi hermana la quiero y lo sabes de sobra, pero por un chico nos pasa todo esto. Pues vaya amiga tenía.

Érase una vez un chico muy viciado que se pasaba todos los días jugando a la play. Era un friki que también estaba todo el día mirando slam dunk, dragon ball y otras series,y un buen día le robaron la play y la tele por cable.
Hoy vengo a hablar del machismo y el feminismo, y decir que no tendría que haber discusiones por esto, solo voy a decir dos cosas: los hombres sin las mujeres se acabarían extinguiendo porque no les pueden dar hijos, y las mujeres sin los hombres tampoco porque no hay nadia quien le de los espermatozoides para hacer hijos y no quedarían tampoco mujeres.Digo esto para poner paz entre el machismo y el feminismo.


Llevaba días pensado, estaba harta, harta de todo. No soportaba que él fuera diciéndole lo que le daba la gana. Tenia miedo a perderle, a no poder estar nunca más junto a él. Pero se cansó de todo, porque al fin y al cabo si él le quisiera no le hubiera tratado de esa manera. Así que le llamó para que viniera a su casa. El chico empezó a comportarse como siempre vacilándola y diciéndole todo lo que se le ocurría. Pero esta vez ella reaccionó y le dijo:
- ¡Cállate la boca! ¡Muérdete la lengua y trágate tus palabras porque no pienso escucharte! Se acabó lo de ir por ahí diciéndome lo que te da la gana, ¡¿me oyes?!- respiró profundamente. -Creo que he hablado lo suficientemente claro- dijo, tranquilizándose. -Y ahora, vete y no vuelvas más.
Él se fue, casi sin mirarla. Ella, destrozada, sentada encima de la cama, se mordió el nudillo de una de las manos. Y, apretando con los dientes para intentar ser fuerte, no aguantó tal presión, y una lágrima le resbaló por la mejilla.

Cogió el balón y miró el marcador. Quedaba suficiente tiempo para un ataque. Iban empatados, necesitaban ganar, pero algo faltaba. Escuchó de fondo los gritos de la afición, ellos tenían la esperanza de que pasaran a la final, pero todo se decidiría en una última jugada.
Así que arrancó a correr al contraataque dando instrucciones a sus propios compañeros. Nadie entendía nada, era extraño, pero él estaba seguro de lo que hacía al fin y al cabo era por todos aquellos que esperaban tanto esa victoria. No quería decepcionarlos, pues les habían seguido y animado hasta allí. Solo debían creer que podían, quedaban unos 30 segundos de partido. Pidió el balón, dio tres pasos y lanzó. Sintió cómo alguien le estiraba de la camiseta e impedía que el balón entrara al fondo de la portería. Eran siete metros, la gente se levantó de sus asientos gritando su nombre. Se colocó en la línea de penalti fijamente al portero antes de lanzar. Sonó el silbido que daba paso a su lanzamiento, la pelota hizo un efecto súper raro antes de entrar al fondo de la portería. Pero eso ya no importaba porque justo entrar la pelota sonó el pitido que daba final al partido. Todo había salido bien y mañana estarían defendiendo sus colores en la final.

Una mañana maravillosa me desperté y decidí que hoy iría a trabajar en el colegio, en vez de hacer lo habitual, pasar el rato. El día era soleado pero a la vez fresco, con un aire húmedo, frío, que te dejaba el rostro de la cara arrugado, con los labios secos y esculpidos.
Hoy me encontraba mucho mejor que anoche, que tenía una serie de enfermedades minoritarias pero que uno podía resistir.
Mi familia estaba en general muy alegre, que era un variante de lo natural, se encontraban todos con entusiasmo y ganas de trabajar, ¿Qué les habría pasado durante la noche?
Al llegar al instituto o como lo llamaban los profesores (la ESO), nos encontrábamos con que sonaba el timbre y era la hora de empezar la primera asignatura del día. Hoy no me tocaban asignaturas que me gustasen, pero en cambio pasó una cosa tan insospechada que no la pude comprender.
-¡No vino ninguno de los profesores que nos tocaban durante todo el día, ¡qué pasada! ¿eh?
Se ve que los funcionarios que faltaban estaban todos de baja porque habían dicho que tenían una nueva gripe, era una que había empezado en otro país pero que estaba afectando a esta zona. Para mí que esa enfermedad era la misma de cada año, solo que los médicos le habían puesto otro nombre porque venía de otra nación, para sacar beneficios y poder vender medicamentos especiales que eran igual que los de otros años. Y entonces lo que yo creo que han hehco estos muy inteligentes profesores era decir que tenían la enfermedad, porque era bastante creíble, era una enfermedad que se expandía muy rápidamente.
Para mí no era un problema, que se queden en casa porque todo ese día estábamos yo y los compañeros en el recreo jugando a lo que quisiésemos.


Era el día de navidad y todos estamos despiertos abriendo los regalos que supuestamente nos ha traído “Papa Noel” (a mi hermano pequeño decirle que venía “Papa Noel” era muchísimo para él). Este año había sido un buen año para mí porque me habían hecho muchos regalos, incluyendo una camisa de baloncesto, un cubo rubix, una guitarra y un poco de dinero. Obviamente a mí, un niño de catorce años, no me van a traer muchos juguetes de niños pequeños, en cambio eran más adecuados regalos como los que me habían regalado.
Después de despertar a los vecinos a unas tantas seis de la madrugada, tenía que venir la famosa hora de comer todos juntos. Nos tocaba comer lo regular de todos las navidades: pavo al horno con patatas, verduras variadas y, lo mejor, el postre, tarta de chocolate con natilla caliente o llamado allí en Inglaterra “Treacle sponge pudding” .
Después de habernos nutrido con esos deliciosos platos nos tocaría la hora de las bromas de mi abuelo que… fue más divertido porque los chistes eran peores que otros tiempos. Pero nos lo pasamos muy bien con el entretenimiento que nos propuso mi abuelo.

Pensando y pensando para poder componer el mejor tema de la historia, para poder interpretarla esta noche delante de todos mis seguidores. Te encuentras con la mente en blanco y lo único que te viene a la cabeza son canciones ya escritas. Entonces es cuando empiezas a escribir y te sorprendes al ver que lo que escribes no es tu siguiente “hit”, sino los problemas que estás padeciendo en estos momentos. Y llegas a la conclusión de que en lo único en que puedes confiar que siempre podrás pensar será en tus problemas.

Ésta mañana encendí la radio antes de darme una ducha como de costumbre, pero al encenderla escuché un horripilante sonido agudo y continuo. Cambié de emisora pero seguía sonando ese piiiiiiiiiiiiiiii que te comía el coco. Al ver que en todas las emisoras se repetía ese ruido decidí desenchufar la radio pero el dichoso ruido seguía sonando. Estaba loco o mi radio había sufrido un poltergeist. Fuera lo que fuera intenté salir del baño pero la puerta estaba atascada y por muchos golpes que le dieras no se abría. Solo me quedaba una opción, saltar por la ventana. Sí, probablemente me moriría al saltar desde un decimosexto piso pero me daba igual, esa opción era mejor que seguir escuchando ese ruidito. Así que abrí la ventana y me dispuse a saltar, pero algo me llamó la atención, decenas de personas saltaban desde los edificios hacia una muerte segura. Entonces me puse a reír, a reír como un loco. La gente caía en cueros probablemente porque habrían encendido la radio como yo, antes de darse una buena ducha. Lo más curioso es que algunos llevaban gorritos de ducha que les quedaban ridículos y por eso me reí hasta el punto que dejé de escuchar aquel pitido. Me reía tanto que no me fijé en que debajo de mi pie había un jabón y en una de aquellas pataletas producidas por la risa resbalé y caí por la ventana. Después, sentí un fuerte impacto contra el suelo, se me oscureció la vista y caí en un sueño profundo. Mi sueño fue interrumpido por otro ruido desagradable, esta vez, el del despertador.

Era una noche, como otra cualquiera. Se quedaron a dormir 3 amigas mías, llamadas Roxy, Belén y Tamara. Miramos un rato la tele, pero no hacían nada interesante. Tamara propuso jugar a la güija, pero Roxy, Belén y yo no estábamos muy seguras. El tablero estaba en un armario(era de mi madre de cuando era como yo, y me había dicho
que no lo abriera jamás). Por eso yo no quería, pero al final el aburrimiento llegó a convencernos. Decidí abrir ese armario, estaba lleno de polvo porque hacia años que no se utilizaba. Colocamos el tablero encima de la mesa. Cogimos el vaso, vamos, todos los objetos necesarios. Estábamos un poco nerviosas.
Comenzamos a tirar en dirección de la agujas del reloj, le tocaba a Roxy. Ella muy nerviosa empezó a formular una pregunta:
-¿Fue mi padrastro quien mató a mi abuela?.
Todas pusieron el dedo y se empezó a mover el vaso. Estaban todas muertas de miedo.
La respuesta llevó al llanto a Roxy. Sus amigas la consolaron, le dijeron que no se preocupara, que era todo mentira. Roxy se fue a llorar al lavabo, quería estar sola.
Al cabo de un buen rato, cuando ya todo el mundo había tirado y le había tocado su
respuesta, le volvía a tocar a Roxy , pero todavía no habia regresado del baño. Yo la fui a buscar. Grité su nombre un par de veces, pero al ver que no contestaba me decidí a entrar. Allí no había nadie, en el espejo ponía con sangre:
-Adiós el espíritu me ha llevado.
Desde entonces ahora nadie juega.
Ayer quedé con un amigo para hacerme un pendiente, primero fuimos a comprarlo y luego a hacerme el agujero y a ponerlo, me puse nervioso y al acabar me mareé pero la gente dice que me queda mejor, y me lo voy a dejar puesto.

En la hora del patio debatíamos sobre lo que hay más allá de la muerte:
- ¿Qué hay después de la muerte?- pregunté.
- Pues, está claro. Quien se ha portado bien durante los años de su existencia va al cielo y quien ha hecho gamberradas y ha pecado va al infierno.
- ¡Venga, Eduardo! Después de la muerte no hay nada, simplemente morimos, dejamos de pensar, de sentir, de movernos…
- ¡Jo, qué mal royo!- se asustó Julio.
- ¡Qué va! Ni si quiera te darás cuenta- insistía Mario con su teoría.
- Pues yo creo en la reencarnación. Al mismo tiempo que mueres, naces. Pero naces en otro cuerpo, otro estatus social, otra religión, en otro país…- Sin duda la respuesta de Julio era la más original hasta el momento.
- Y tú, Pablo. ¿En qué crees?
- En qué después de la muerte sucede lo que quieras que suceda.

Fue la noche de Hallowen más terrorifica que he pasado en toda mi vida. Nunca la podré olvidar. Serían las 11:37 pm más o menos. Mis amigos y yo estábamos pidiendo chuches por las casas, fuimos a una en la que nos dijeron que entráramos dentro para coger las chuches, de repente nada más entrar dentro, la puerta se cerró sola y no se podía abrir. Mis amigos y yo estábamos asustados no sabíamos qué hacer, la habitación estaba oscura, no había nadie, mis amigos y yo empezamos a buscar una salida. Por más que buscáramos no encontrábamos ninguna salida, solo había la puerta principal,ni una sola ventana,ni otra puerta. Intentamos tirar la puerta abajo,después de muchos intentos nos empezamos a desesperar, al fin después de muchos intentos logramos salir y fuimos corriendo a nuestras casas, nunca más volvimos a salir la noche de Hallowen.
Un buen día, estaba paseando a mi perro, cuando por sorpresa se rompió la correa. Por desgracia estábamos al lado de una autopista. El perro corrió hacia la carretera y por suerte al primer coche le dio tiempo de frenar, él seguía corriendo pero pasó un camión y... mi pobre perro quedó aplastado como un chicle.
Aquella noche fue la mejor para mí, aparte de que el Barça ganó la Champions e hizo el triplete, fue la noche que volví con mi novia, porque habíamos tenido un problema. Le hice daño y me arrepiento, y no volverá a pasar.
Los científicos habían hecho experimentos por todo el mundo, intentándolo cambiar, pero todo les salió mal y ocurrieron desastres meteorológicos por todo el mundo: los desiertos se convirtieron en océanos, los océanos en desiertos, donde antes hacía demasiado calor ahora hacía demasiado frío y viceversa, los casquetes polares se habían convertido en piedra misteriosamente y habían formado cañones, y ahora los cañones como el Gran Cañón del Ccolorado eran casquetes polares.
Todo el mundo había cambiado, los peces evolucionaron rápidamente para sobrevivir en los nuevos entornos, al igual que muchos mamíferos, reptíles, aves, insectos… Los científicos no daban crédito a lo que estaba pasando. Habían inventado una máquina que cambiaba la materia. El mundo no volvió a ser igual.
Mi historia comienza un día en el que me empezaron a pasar cosas extrañas y diría que me tocó toda la mala suerte, pero no os quiero aburrir con mi insignificante vida. Os contaré el día de mala suerte que tuve. Fue el 23 de diciembre de 1979, unos amigos y yo estábamos en mi sótano, no teníamos qué hacer y entonces fuimos al bar donde siempre íbamos a tomar unas cervezas. Yo entonces tenía unos 19 años. Al ir hacia el Jerry’s bar me pasó de todo. Para que me tocara la mala suerte: se me cruzó un gato negro, pasé por debajo de una escalera sin darme cuenta, rompí un espejo…, para abreviar, digamos que estaba tentando a la mala suerte.
Después de salir del bar volvimos al sótano de mi casa, mi madre nos preguntó si la queríamos ayudar en la convención a la que iba. Iba a darles a los niños huérfanos los regalos de Papá Noel. Por supuesto, Papá Noel sería yo disfrazado. El favor que me pidió mi madre era que bajara por la chimenea y les diera los regalos, pero empezó mi mala suerte. Primero los regalos desaparecieron, aunque luego los encontramos; después el traje de Papá Noel había encogido en la lavadora, luego a la hora de bajar por la chimenea estaba entusiasmado, no sé, siempre me había gustado bajar por la chimenea como los espías de las películas, y bajé por la chimenea, pero me equivoqué y era la de la pastelería de al lado y había aterrizado sobre un montón de pastelitos de chocolate. Mis amigos me acompañaban y al ver que no estaba en la convención preguntaros si había otra chimenea por los tejados, y mi madre les respondió que sí, la de la pastelería de al lado. Mis amigos al enterarse de que había caído en la pastelería fueron a por mi rápidamente, conseguí salir y dar los regalos a los niños huérfanos, la mayoría estaban aplastados un poquillo y la alegre sonrisa de mi madre fue lo que me alegró a mí el día de mala suerte que había tenido.
Me encantan los batidos que hacen en el Batidolandia. Para mí son los mejores de todo el mundo. Siempre me suelo comprar 10 batidos gigantes al día que valen como unos 2’50$ cada uno, pero aunque sean caros os digo que valen su sabor en oro. Todos mis amigos me llamaban El Batidos por la cantidad de batidos que me podía beber al día, en cualquier sitio al que iba siempre llevaba dos batidos para bebérmelos. Estaba enamorado de esos batidos, eran tan cremosos, tan dulces… Pero todo eso se esfumó el día que cerraron Batidolandia para siempre jamás. Mi corazón se rompió en pedacitos pequeñitos, nunca más volvería a enamorarme así de algo, ya no me apodaban El Batidos, ahora me apodaban El Pringado de los Batidos, mis amigos me habían dejado de lado, todo me parecía lejano hasta que decidí no volver a enamorarme jamás de algo.
Era un día estupendo, era mi cumpleaños, y mi familia me había regalado un crucero para toda la familia, claro. Y sería un día que no podré olvidar en toda mi vida. Todo iba estupendamente, la comida era deliciosa, diversión por todos los lados (piscina, jacuzzi, casino suite de lujo, un mini centro comercial… Era el mejor de los días de mi vida pero todo cambió en unos momentos. Se acercaba una tormenta muy dura, el capitán estaba preocupado, había olas gigantescas, al poco rato sonó el megáfono por el cual decían: “Atención, señores pasajeros, les rogamos que vayan a sus camarotes inmediatamente, repito vayan a sus camarotes inmediatamente, esto no es un simulacro”. Todo el mundo estaba asustado, corrían hacia los camarotes lo más rápido que podían, el barco se tambaleaba como un columpio por las olas, todas las personas que iban en el barco estaban asustadas dentro de sus camarotes, unos cuantos minutos después la cubierta del barco se empezó a llenar de agua. El capitán intentaba irse del medio de la tormenta, era difícil puesto que había grandes olas, toda mi familia estaba muerta de miedo, yo también y quién no lo estaría en esta situación. El agua de la cubierta empezó a llegar a los camarotes y a las tiendas y casinos que había dentro del barco, todo se llenó de agua, ropa empapada para poder hacer una sopa, muebles, camas, lámparas de pie…todo mojado y roto o a medio romper. Finalmente, después de 2horas de la insufrible tormenta, y 4horas y 27minutos después de emprender el viaje llegamos a puerto, nos llevaron a un hospital, y nos hicieron pruebas para determinar nuestro estado de salud. Fue un día terrible e inolvidable.
Todas las noches salgo a pasear por el bosque después de trabajar, pero este día es más especial que los demás. Iba tranquilamente paseando cuando de repente apareció un lobo y me atacó, desde esa noche no volví a ser el mismo, toda mi vida cambió, todas las noches me transformaba en un monstruo, en un hombre lobo.


Un día, en cierto instituto aparecieron palomas en el pasillo, y nosotros, que teníamos la puerta abierta, las vimos, y haciendo caso omiso de los gritos del profesor de: -¡Quietos, nos os mováis! -salimos en tropel al pasillo a tirarles bolas de papel para ahuyentarlas, pero las palomas, que entre nuestros gritos, y que no debían ser muy listas, se empezaron a golpear contra las ventanas intentando salir. Por suerte, el profesor, mientras tanto, había ido a avisar al conserje, y este se las cogió y se las llevó, pero al día siguiente, volvieron a aparecer las palomas, pero esta vez eran más. Los profesores mosqueados por el asunto, se pusieron a investigar y descubrieron que los de primero de la ESO las alimentaban con maíz.


Ahora mismo estoy en un portal de un bloque de pisos muy lujosos, precisamente estoy tocando el timbre de un piso.
Días antes… Era lunes y empezaban las clases. Nadie soportaba esos lunes tan pesados, aunque a mí me gustaban. Los lunes me tocan tres horas de mi profesor preferido, le tengo aprecio y para mí es especial. Digo especial porque me gusta bastante. Solamente tiene unos cuantos años más que yo, no hay una gran diferencia de edad. Hace ya tiempo dejé a mi novio de mi edad porque simplemente me había enamorado de mi profesor de catalán. Era una de las asignaturas que me costaba bastante y por eso aprovechaba para pasar tiempo con él. Le pedí que me diera clases particulares y él acepto. Por eso, el lunes, hoy, aunque todo el mundo lo odie, para mí era el mejor día de la semana y decidí darle una carta hecha con mucho cariño. Él me respondió con una carta en la que nada más había escrita una dirección y quise entender que era su casa.
Por eso ahora estoy tocando el botón del timbre.


Una pareja de enamorados iba de camino a Toulouse. Su recorrido era salir de Tarragona, atravesar Cataluña, los Pirineos y, finalmente, llegar a su destino. Era de noche y el señor González conducía por una carretera con curvas y en mal estado. Su mujer presentaba síntomas de temer al asfalto aunque nunca lo dijo. Ella rompió el silencio diciendo: Cariño, tengo miedo a las curvas.
Entonces él dice: Haz como yo, cariño, cierra los ojos hasta que pase...


Esa noche no había dormido nada porque los vecinos de al lado tenían fiesta. En el trabajo estuve muy distraído y casi me dormía encima de la silla. Mi jefe me recriminó un par de veces hasta que me llamó para hablar en su despacho. Le conté lo de los vecinos y me pidió que no se volviera a repetir.
Salí de trabajar muy cansado, pero mis compañeros me convencieron para ir a tomar unas copas. Acabé reventado, mucho más de lo que estaba, pero conocí a una chica esa misma noche. Era muy guapa y muy culta, era mi prototipo de chica y yo también para ella. Me gustaba sobre todo su pañuelo de lunares. Estábamos hechos el uno para el otro, y pensar que todo era gracias a mis amigos… Llegamos a casa, porque vine acompañado por ella, muy tarde. Y bebidos más de la cuenta. A continuación pasó lo que tenia que pasar. Dormí tres horas y cuando me desperté ya no estaba. Me levante, la busqué y no la encontraba. Cuando llegué al salón,estaba la televisón encendida. Fui hacia la cocina, y la vi.

Y se hundió.

Sus padres se habían ido de casa. Los dos hermanos, Jorge de 12 años y Ángel de 10 años, estaban solos en casa durante toda una semana. El aburrimiento común les hizo buscar un juego en el viejo armario de roble, donde los juegos yacían inmóviles. Se decidieron por Adivina y juega. Era un juego extinguido y desconocido para ellos. Así que a jugar. Tiraron el dado, y tocó una casilla que decía: “Un plato se romperá”. Un plato se rompió. Pura casualidad. Volvieron a lanzar y la ficha cayó en la casilla que nombraba: “Las ventanas se romperán, y las puertas flamearán” Todo se movió, cerraron todo, y asustados, volviero a tirar el dado. La casilla se movió y marcó: “La casa se hundirá” La casa se hundió. Pura casualidad.

Miró a su alrededor. Se detuvo y se lavó las manos. Paró a pensar en lo que había hecho, se sentía raro, pero no se arrepentía. Al fin y acabo se lo merecía. Dejó la toalla en la parte izquierda del toallero, la parte derecha era de su mujer.
Fue hacia su habitación y se puso una camisa de puño francés, solo se la ponía en ocasiones especiales. Y esta era una de ellas.
Salió corriendo por el pasillo, pero tropezó con el mueble de madera que su mujer le había regalado hacía unos tres años. Ese mueble tenía como pequeños mundos aparte, en un cajón podía haber desde la dichosa cuchilla, con la que siempre se cortaba, hasta una cucaracha.
Dejó atrás el mueble y se puso a pensar en lo que tenía que hacer, así que salió de casa y bajó los escalones corriendo.
¿Diecisiete? Creía que eran dieciocho, pero eso no importaba. Ahora ya nada importaba, iba a cruzar la acera e iba a presentarse a la policía. Había dejado a su mujer apuñalada en el salón.

25 de Julio de 2015.
Hace un calor terrible, voy de camino a la tienda de helados. Me compré uno que me recomendó el vendedor, ya que decía que me duraría unos dias.
Ya era de noche, y me fuí a dormir con el helado.

26 de Julio de 2015.
El helado se está dirritiendo, la casa se está inundando completamente.

27 de Julio de 2015.
El helado se derritió por completo e inundó el bloque de edificios.

28 de Julio de 2015.
La ciudad entera fue destruida por un tsunami de helado de fresa, limón y menta. El tsunami lo llamaron "El tsunami multicolor".

Como cada día, me levanto a las siete horas cuarenta y dos minutos y treinta y dos segundos. A mi cuerpo le tengo puesta la etiqueta de cuerpo reloj. Una máquina capaz de responder a los estímulos diarios en la exactitud del día anterior.
Hago mi cama, me voy a la ducha, me visto, desayuno, me preocupo de mi higiene personal y parto desde mi hogar hacia el trabajo con mi nuevo medio de transporte. El alba lo aprecié más intenso que el día anterior y brisa más suave. Sin darle más importancia continué con mi camino.
Mientras pasaba con mi medio de transporte no reparé en el viejo señor Tomás con su revista de caza y pesca. Solía decirme: Caminante no hay camino, se hace camino al andar...Tampoco en el Ferrari Testarrossa rojo con la matricula dgt 0164.
Llegué a mi trabajo cuando las puertas estaban cerradas y no había nadie en la puerta. Al llegar vislumbré una cosa inédita que nunca había visto al llegar el periódico, ya que el conserje lo recogía cada mañana antes de que llegáramos y con tan solo ver la portada me di cuenta de que mi cuerpo era un reloj, al cual se le ha de dar cuerda, al que le debemos cambiar la hora al menos dos veces cada año...

Seguro que muchos de vosotros habéis creado un espacio personal para compartir fotos y comentarios con vuestros amigos del Messenger. Los espacios personales, las bitácoras y los blogs son sitios web donde el usuario escribe periódicamente y donde otros usuarios pueden incorporar comentarios.
¿Se te ha ocurrido que esta forma de comunicación también se puede utilizar para realizar trabajos de clase? Para que lo compruebes, vas a escribir un microrrelato, que es un género narrativo con un enorme éxito en Internet, y después crearéis un blog donde todos los compañeros podáis leer y comentar vuestras narraciones. Para empezar, vas a leer varios microrrelatos y conocerás cuáles son las principales características de este peculiar género narrativo. Después tendrás que repasar lo que has estudiado sobre la narración y analizarás algunos textos. Por fin, redactarás tu propio microrrelato y lo editarás en el blog colectivo que hayáis creado. Como cada uno editará un relato breve, todos podréis leerlos y valorarlos. ¿Crees que tu microrrelato puede ser el más valorado?
Aquí podéis bajar el dossier de trabajo para elaborar vuestro microrrelato.