Mostrando entradas con la etiqueta Danny Horta Darrington. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Danny Horta Darrington. Mostrar todas las entradas

Una mañana maravillosa me desperté y decidí que hoy iría a trabajar en el colegio, en vez de hacer lo habitual, pasar el rato. El día era soleado pero a la vez fresco, con un aire húmedo, frío, que te dejaba el rostro de la cara arrugado, con los labios secos y esculpidos.
Hoy me encontraba mucho mejor que anoche, que tenía una serie de enfermedades minoritarias pero que uno podía resistir.
Mi familia estaba en general muy alegre, que era un variante de lo natural, se encontraban todos con entusiasmo y ganas de trabajar, ¿Qué les habría pasado durante la noche?
Al llegar al instituto o como lo llamaban los profesores (la ESO), nos encontrábamos con que sonaba el timbre y era la hora de empezar la primera asignatura del día. Hoy no me tocaban asignaturas que me gustasen, pero en cambio pasó una cosa tan insospechada que no la pude comprender.
-¡No vino ninguno de los profesores que nos tocaban durante todo el día, ¡qué pasada! ¿eh?
Se ve que los funcionarios que faltaban estaban todos de baja porque habían dicho que tenían una nueva gripe, era una que había empezado en otro país pero que estaba afectando a esta zona. Para mí que esa enfermedad era la misma de cada año, solo que los médicos le habían puesto otro nombre porque venía de otra nación, para sacar beneficios y poder vender medicamentos especiales que eran igual que los de otros años. Y entonces lo que yo creo que han hehco estos muy inteligentes profesores era decir que tenían la enfermedad, porque era bastante creíble, era una enfermedad que se expandía muy rápidamente.
Para mí no era un problema, que se queden en casa porque todo ese día estábamos yo y los compañeros en el recreo jugando a lo que quisiésemos.


Era el día de navidad y todos estamos despiertos abriendo los regalos que supuestamente nos ha traído “Papa Noel” (a mi hermano pequeño decirle que venía “Papa Noel” era muchísimo para él). Este año había sido un buen año para mí porque me habían hecho muchos regalos, incluyendo una camisa de baloncesto, un cubo rubix, una guitarra y un poco de dinero. Obviamente a mí, un niño de catorce años, no me van a traer muchos juguetes de niños pequeños, en cambio eran más adecuados regalos como los que me habían regalado.
Después de despertar a los vecinos a unas tantas seis de la madrugada, tenía que venir la famosa hora de comer todos juntos. Nos tocaba comer lo regular de todos las navidades: pavo al horno con patatas, verduras variadas y, lo mejor, el postre, tarta de chocolate con natilla caliente o llamado allí en Inglaterra “Treacle sponge pudding” .
Después de habernos nutrido con esos deliciosos platos nos tocaría la hora de las bromas de mi abuelo que… fue más divertido porque los chistes eran peores que otros tiempos. Pero nos lo pasamos muy bien con el entretenimiento que nos propuso mi abuelo.

Pensando y pensando para poder componer el mejor tema de la historia, para poder interpretarla esta noche delante de todos mis seguidores. Te encuentras con la mente en blanco y lo único que te viene a la cabeza son canciones ya escritas. Entonces es cuando empiezas a escribir y te sorprendes al ver que lo que escribes no es tu siguiente “hit”, sino los problemas que estás padeciendo en estos momentos. Y llegas a la conclusión de que en lo único en que puedes confiar que siempre podrás pensar será en tus problemas.