Mostrando entradas con la etiqueta Enric Petrus. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Enric Petrus. Mostrar todas las entradas

Desde pequeños nos dicen que todos somos especiales, que todos somos distintos, y hay mucha verdad en esas palabras. Lucio era especial y también distinto de lo que llamaríamos el prototipo de niño de 10 años. El motivo de esta diferencia era que dependía de la luna. Esto no es nada poético ni ninguna ironía, es la pura y más real verdad. Dependiendo de la posición de la luna, el chico podía estar alegre o triste, cansado o lleno de energía. El caso es que una noche el chico desapareció. A partir de ese día, cada noche un cometa va rebotando entre las estrellas, dejando una noche el rostro de un chico contento y otra noche el rostro de un chico triste...

Marco era un hombre aparentemente normal, lo único que le hacía diferente de los demás era que su horario era distinto del resto de la humanidad, ya que las agujas de su reloj en lugar de ir hacía la derecha iban hacía la izquierda. Marco nació con 97 años y cada año que pasaba se hacía más joven. Él siempre se preguntaba qué pasaría cuando cumpliera menos de 0 años, pero esa duda podríamos decir que fue resuelta porque su reloj especial, que siempre llevaba puesto y que nunca se podía quitar, se estropeó y ningún relojero pudo arreglárselo. Eso sí, Marco lleva ya 50 años con la misma edad, 45 años, y desespera por la jubilación.

Uno puede olvidar una lección de un tema pasado, puede olvidar dónde ha dejado las llaves del coche, pero uno nunca puede olvidar la despedida de un gran amigo.
Lo recuerdo como si fuese ayer. Era una noche fría, apenas iluminada por dos farolas, que en breves momentos dejarían la calle a oscuras, y junto a ellas esa persona que, a cada segundo que pasaba, se alejaba más y se iba desvaneciendo en la oscuridad de la calle... La esperanza de reencontrarme con él y esos momentos divertidos y anécdotas que habían forjado nuestra amistad eran la única barrera que impedía la salida de esas lágrimas que reflejaban mi profunda tristeza y que serían guardadas hasta que nos reencontráramos de nuevo.