Ella: Llevábamos toda la noche de fiesta, hablando de nuestra vida, riéndonos… La verdad es que lo echaba de menos…
Él: Estuvimos toda la noche de cachondeo, además tenía unos melones…, puff, no la recordaba así.
Ella: Cuando me cogió la mano de esa manera el corazón me empezó a latir muy rápido.
Él: Cuando le cogí la mano me puse tontísimo, ¿cuánto tiempo más tenia que esperar para lanzarme?
Ella: Lo que me extrañó fueron esas terribles ganas de besarle.
Él: Lo que me extrañó fue que no viniera el cubata que había pedido hacia ya un cuarto de hora…
Ella: Solo existíamos él y yo, el mundo se había parado.
Él: Ya me estaba mosqueando por el dichoso cubatita… ¿dónde estaría el camarero?
Ella: Por fin sus labios rozaron los míos…, ¡fue preciosísimo!
Él: Bueno, me olvidé del cubata y me centré en el beso.
Ella: Le dije que si quería venirse a mi casa a tomar la última, bueno, la ultima, y lo que surgiera.
Él: Me dijo que si quería ir a su casa a tomar la última. Ya está, la tenía lamiendo de mi mano, bueno de mi mano o de mi (piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip).
Ella: Pensé en la ropa interior que tenía puesta. Si era aceptable.
Él: Espero que no se fije mucho en el agujero de los calzoncillos.
DESPUÉS DE LLEGAR A CASA Y DE...Ella: Me quedé abrazándole… Fue todo tan romántico.
Él: Intentaba aguantarme despierto para no quedar mal del todo, puf… ¡menudo polvazo!